jueves, 15 de septiembre de 2011

Silencio

Mira, abre los ojos, está lloviendo. Siente la briza. No tienes frío, pero el ligero aire recorre tu piel. Gota tras gota, sonido tras sonido, teclas moviéndose al compás del aguacero.


“Soy yo”

“¿Quién?, este es un cuarto vacío.”

“No, estoy aquí.”

“¿Dónde?, me encuentro sola.”

"Percíbeme, apréciame. No todos los días me encuentras acechándote, merodeando a tu alrededor.”

“Tú, siempre eres tú, que llegas en los momentos más oportunos. ¿Qué haces aquí?”

“Te hago compañía, creo la necesitas. Mírate, hace una semana ¿Qué ha pasado?”

“No preguntes, sólo inspírame. Alimenta mis sentidos y lléname de un sinfín de fantasías. Te necesito, este es nuestro tiempo a solas, aprovéchame. Saca a relucir toda mi lujuria y no te preocupes en poner restricciones. En estos momentos soy toda tuya.”

“Silencio”

“Lo sé”

“Escucho pasos”

“No, otra vez no. No te vayas.”

“Ya llegará el tiempo, sólo espera."

“Pero…”

“Lo siento.”


El rechinido de la puerta me golpea peor que el estruendoso trueno que surge de la nada, y la intensidad de la lluvia incrementa hasta destruirte poco a poco. Parece ser que todo ha sido diseñado, un plan malévolo para evitar que unas cuantas líneas salgan de esta hueca y torpe cabeza. Lo han logrado, pero esperemos sea la última vez.








Karla O.

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