Lo comí, es cierto. No lo negaré más. Lo he probado y me gustó. Me gustó tanto que lo comí sin cesar. Lo comía cada mes, cada semana, cada día. Sin importar de dónde o de quién viniera.Es que ese sabor, ese sabor tan peculiar y único. Era irresistible. Nunca nada había dado esa sensación en mi boca.
Pero ya no tiene la misma esencia, ya no tiene el mismo efecto. ¿Lo comí demasiado? ¿Volverá a saber cómo supo en un principio?
Cuando lo que has probado ya no es suficiente. Cuando simplemente no te llena cómo antes.
¿Cómo puedes volver experimentar esas sensaciones? La emoción, el sentimiento, el nerviosismo. Buscas en cada espacio tratando de encontrar algo que llene el vacio, algo que te haga sentir viva, como si fuera la primera vez. Aumentas la intensidad. Ves que la magia no llega con la facilidad que llegó antes. Más, quieres más y más. Hasta llegar a un límite. ¿Será que ya no tienes sensibilidad? ¿Será que la has perdido? ¿Para siempre?
Dejarla un tiempo, para olvidar como se sentía, para que mi cuerpo la extrañe. Eso haré. La olvidaré. La próxima vez será como la primera vez. Llegará la sensación y será perfecta, cómo siempre la he imaginado. Seré cautelosa, porque está vez, definitivamente, valdrá la pena. Haré todo! Tan sólo por seguir sintiendo.
Imagen por: thathipsterporn.com
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