Un nuevo día, hoy lo haré.Pasa ética, no lo veo. Pasa mate, no lo veo. Pasa química, no lo veo.
Espera, ahí está. Parado, callado, perdido en sus pensamientos, como siempre. Lo veo, pero al parecer no me ve. Paso justo enfrente de él para que note mi presencia. Voltea, me capta y me sonríe. Sonrío de vuelta. Camino hacia él. Él duda si debe de acercase también. Me aproximo y estando lo bastante cerca de él, le digo “hola” con mi voz un poco temblorosa. Un tanto dudosa, me acerco aún más, lo suficiente para tomar su cara entre mis manos y acercar mis labios rápidamente a su boca para así poder kshkjfwgvkln!. Sí. Él lo sigue, me sigue. Se enciende lentamente. Se nota como, de pronto, su respiración empieza a cambiar y su pulso se acelera. Un pequeño y drástico movimiento cruza su espalada. Coloca sus manos bajo mi cintura y, aunque un poco torpe, logra acercarme hasta borrar espacio alguno entre nosotros. Lo disfruta, se complace y al parecer olvida que estamos en medio pasillo de la escuela pues, él sólo quiere intensificarlo.
Sé que él lo quería desde hace bastante tiempo, ambos lo deseábamos, pero ninguno se atrevía.
Pero ah! Sorpresa. Tanto lo anhelaba, tanto ansiaba ese momento. El saber que había cumplido mi objetivo, la satisfacción de probar lo que creía imposible, que ahora que lo tengo, ya no es lo mismo.
A muchos nos ha pasado, a mi casi siempre, en especial con ese tema de las “parejas”. Lo deseas tanto porque es algo imposible, algo prohibido, algo que no se puede tener, pero que al tenerlo pierde el encanto, la razón por la que te gustaba. La atracción simplemente desaparece.
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